LA PASIÓN NOS HACE CRECER 3


1 Juan 3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.  3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

Introducción: Muchas personas que adquieren una pasión, es porque han visto u oído las tremendas hazañas de otros, sea en el deporte, la pintura, o la ciencia, o en cualquier arte; ellos quieren imitarlos, y es algo que empieza a correr por las venas de aquel hombre o mujer; algunos no pueden dormir por la intensa pasión de alcanzar ese sueño, otros invierten toda su vida para lograr su meta, invierten sus fuerzas, tiempo y dinero, con el fin de ver realizado su anhelo, su pasión.

Nosotros tenemos el mejor ejemplo de pasión. Jesús era apasionado. Murió por nosotros porque nos amaba apasionadamente. Soportando todo tipo de oprobio y se humilló a sí mismo hasta la muerte, porque mantuvo presente la salvación de nuestras almas. Ahora nuestra pasión es verle a ÉL, tal como ÉL es, si perdemos esta pasión o la ignoramos dándole la espalda, se pierde el potencial con que Cristo nos ha salvado.

El apóstol Pablo haciendo referencia a la pasión de los que luchan o corren en el estadio dice

que de todo se abstienen, por obtener ese sueño o pasión, que un día recibieron en su corazón.

1 Corintios 9:25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.

Jesús nos buscó y nos salvó con propósitos eternos. El Señor no sólo nos liberó del alcohol, la droga y de todo tipo de pecado para que vivamos “bueno”, este es solo el comienzo del camino que ÉL nos trazó para ir al cielo. Muchos testificamos de lo que éramos, de dónde nos sacó el Señor, gloria a Dios por ello, pero esto, es solo el comienzo, aún no sé ha manifestado lo que hemos de ser, falta lo mejor. Recordemos que es mejor el fin del negocio que su principio.

El sacrificio de Cristo en el calvario tiene un propósito, que es el que lamentablemente en muchas ocasiones perdemos de vista, olvidamos que por medio de su sangre sacrosanta Jesús nos salvó limpiándonos de todo pecado con el propósito que reinemos con ÉL, por esto dijo:

Juan 14:2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Todo aquel que tiene claro el propósito con el que Jesús le salvo, es consiente todos los días de su vida hacia dónde va, no tiene su corazón puesto en las cosas terrenales, sino en las celestiales, vive apasionado por ellas, cada día anhela ser mejor, hay un deseo ardiente, una pasión que no le permite conformarse. Los logros obtenidos y las victorias pasadas son solo estimulantes que le impulsan para alcanzar metas aún más extraordinarias en Dios.

Filipenses 3:13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

La pasión es un medio de motivación. Cuando uno tiene pasión, no necesita de las condiciones “adecuadas” para continuar adelante hacía aquello que le ha generado la pasión, que en nuestro caso, es saber que cuando ÉL se manifieste, seremos semejantes a ÉL, porque le veremos tal como ÉL es.

 

Las personas apasionadas superan todo tipo de obstáculos, no se dejan afectar por los problemas, por adversos que estos sean. El creyente apasionado por Dios y su obra no necesita de estímulos, de aplausos o palmaditas en el hombro. Ellos mismos se auto-motivan con la esperanza que en ellos hay; todo lo soportan porque saben que cualquier leve tribulación que padezcan les asegura un cada vez más excelente peso de gloria.

2 Corintios 4:16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Me llama la atención como el apóstol habla de una leve tribulación, ¿Llamaríamos leve tribulación hoy nosotros el ser apedreados y dejados como muertos en el camino? o ¿el ser azotados, encarcelados, atados a un cepo y metidos al calabozo de más adentro? esto y muchas cosas terribles que él padeció llamaba leve tribulación, porque en él había una pasión tan profunda en su corazón que no sólo estaba dispuesto a padecer sino a morir por el nombre del Señor Jesús.

Hechos 21:13 Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, más aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.

Al ver la actitud de Pablo, vemos que las pruebas nos elevan a otros niveles de relación con Dios, Pablo las aprovechó para crecer y vivir más apasionado por Dios y la predicación del evangelio, nada lo detenía. Alguien dijo: “Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas”. Eso mismo le pasa al creyente cuando ve los problemas más grandes que a Dios, pero di como dice el coro, mi Dios es más grande que el problema; o como dijo Job:

Job 19:25 Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; 26 y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios;

Estos grandes hombres de Dios superaron toda prueba porque tenían puesta su mirada en el galardón, no se dejaron desestabilizar por los problemas, las tentaciones, las acusaciones; ellos conservaron la pasión de ver a Dios. David, el hombre conforme el corazón de Dios, es más recordado por los grandes éxitos que por los fracasos que hubiera tenido. Él dijo estas palabras:

Salmo 17:15 En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tú semejanza.

La pasión por Dios en nuestro corazón es la que nos hace ignorar las pruebas, el cansancio y aún nuestras dolencias. Nada nos impide venir a la casa de Dios, por el contrario hay un deseo profundo por venir a adorarle en compañía de los santos, se tiene una sed que lo hace clamar, como dice en Salmo 42:2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

El creyente apasionado vive a diario ansioso por identificarse más y más con Cristo, sabe que ÉL es la medida que debe alcanzar por lo cual cada día se santifica más, porque “el que es santo santifíquese todavía”. La pasión no le deja estancar al mirar las faltas o pecados de otros, sino que tiene la mirada puesta en aquel que le llamó con llamamiento santo. Él es quien nos dice:

 

1 Pedro 1:15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

Hay palabras que tienen una poderosa relevancia, esto lo hace Dios con el fin de que nuestras vidas no tengan manchas ni arrugas, por esto dice: sed santos en toda vuestra manera de vivir, esto es, santos en lo que vemos, santos en lo que oímos, santos en lo que hablamos, santos en nuestra forma de vestir, santos en lo económico. Al cristiano apasionado no le cuesta vivir este tipo de vida porque vive en espera de aquel que lo salvó. Cristo Jesús, cada palabra que Dios le hable la aprovecha para santificarse y ser hallado irreprensible en ese glorioso día.

 

1 Tesalonicenses 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

En nosotros tiene que a ver una pasión más fuerte que los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Es un amor intenso por Dios que no le deja pecar contra ÉL. Pueden presentarse las oportunidades de pecar servidas en bandeja, como le sucedió a José con la mujer de Potifar, está cada día le coqueteaba y le hablaba con el fin que José se acostara con ella, pero José le dice: no, no, ¿cómo voy a pecar contra Dios?

 

Génesis 39:9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?10 Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,

José hacía oídos sordos a las palabras persistentes de esta mujer que cada día le hablaba, el diablo no tiene nada que perder y por esto persiste, pero los hombres y las mujeres que hemos sido salvos si. Por esto de una manera apasionada resistimos al diablo, y a él solo le quedará huir. “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

José mantenía a Dios presente y esto hacía que su vida fuese ascendente en las pruebas y en la tentación. Jamás claudicó entre dos pensamientos; él tenía bien claro de quién era y a quién servía, nada de lo recibido de Dios era negociable para él, y tampoco debe serlo para nosotros. No hay tiempo que perder, nuestra vida tiene que ir como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Dios nos da por medio del apóstol Pedro las armas para que no caigamos jamás:

2 Pedro 1:5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 9 Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. 10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. 11 Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

A este pasaje le he llamado la escalera ascendente, el cristiano apasionado no se conforma sino que está creciendo cada día, va de poder en poder y de gloria en gloria. Tiene una meta que alcanzar y es llegar a la medida de la plenitud de Cristo. Cuando el cristiano olvida esta meta deja de crecer, porque se ha olvidado que ha sido lavado y santificado por la sangre preciosa de Cristo. Pero el que mantiene en su mente que ha sido llamado, lavado y santificado y que ahora es templo del Espíritu Santo, cada vez va en crecimiento hasta alcanzar la meta establecida por Dios.

 

Efesios 4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

El creyente apasionado busca por todos los medios cómo crecer, lo busca en ayuno y oración, en el estudio de la palabra de Dios, en libros recomendados por su pastor, mantiene una pasión ardiente de crecimiento. Los grandes hombres de Dios no se encontraron el éxito, lo buscaron incansablemente. Jesús dijo en Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Moisés fue un hombre apasionado por la presencia de Dios. Él no se conformó con haber visto grandes pródigos y milagros desde el día que Dios le llamó desde la zarza y vio las plagas enviadas a los egipcios, la muerte de los primogénitos, la columna de nube en el día, la columna de fuego en la noche, cuando dividió las aguas del Mar Rojo, las amargas aguas de Mara convertidas en dulces, comieron el maná del cielo, bebieron agua de la roca; hablo cara a cara con Dios.

Sin embargo Moisés a pesar de tantas experiencias no estaba conforme, en su corazón estaba diciendo: si estas son sus obras como será ÉL. Luego Moisés le dice a Dios: muéstrame tu camino. Moisés quería llagar a ÉL, pero Dios no le mostró el camino sino que le dice: mi presencia irá contigo. Volvió Moisés a decirle: te ruego que me muestres tu gloria. Él quería contemplar a Dios tal como ÉL es. Y Dios le responde: ¿Qué dices Moisés? No podrás ver mi rostro, porque no me verá hombre y vivirá.

La pasión que nos debe llevar aún crecimiento poderoso en la vida de santidad y obediencia a Dios, es verle a ÉL. Yo creo que todos estamos agradecidos con Dios de haber sido librados del infierno, pero no nos conformamos solo con esto, ni por contemplar un hermoso cielo con todo su esplendor; la belleza del cielo es ver a Dios tal como ÉL es. Por esto el que tiene esta esperanza en ÉL, se purifica a sí mismo como ÉL es puro. Recuerde que aún no sé ha manifestado lo que hemos de ser.

Moisés no pudo ver a Dios, pero él le dice, voy a hacer los preparativos:

 

Éxodo 33:21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.

Dios le dice ponte sobre la Peña; es Dios quien da la orden. Cuando el hombre obedece, Dios se encarga de todo lo demás. Es Dios quien lo pone en la hendidura de la peña, y ¿quién era la peña?:

1 Corintios 10:4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.

Y esta roca que fue herida fue Jesús. Juan 19:34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

Y por su llaga fuimos curados. Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Así como Moisés fue escondido en la hendidura de la roca también nuestra vida está escondida.

Colosenses 3:3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

Nuestra vida está escondida en Cristo y es por Él que somos más que vencedores, pero eso no es todo, así como Moisés no se conformó sino que luchó con pasión quería ver a Dios, aunque pasaron siglos para recibir la respuesta, él lo pudo contemplar.

Mateo 17:2 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. 3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

En este cuerpo de carne no podemos ver a nuestro gran Dios y salvador, pero cuando venga lo perfecto y este cuerpo de muerte sea transformado para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, será algo espectacular.

Filipenses 3:20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo dela gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

Esto será algo glorioso, que debe llenarnos de pasión por disfrutar de ese glorioso día. Moisés no se conformó con los milagros que había visto; él se sentía como el hijo que recibe un regalo de su padre que está lejos, el primero tal vez lo recibe con gozo, pero a medida que el tiempo pasa al hijo ya no le satisfacen los regalos, lo que quiere es estar con su padre. Esto mismo es lo que nosotros debemos estar sintiendo, ya hemos visto muchas maravillas de nuestro Dios y aún seguiremos viendo; pero nuestra inmensa pasión es de verle a ÉL, tal como ÉL es. Recuerde, pero el que tiene esta esperanza en ÉL, se purifica a sí mismo, así como él es puro. No se conforma con la palabra que escucha en los cultos, debe estar cada día escudriñando la palabra de Dios y aplicándola a su vida: guardare los dichos de tu boca oh Dios para no pecar contra ti.

Todos los que hemos sido llamados por Cristo es con el propósito que donde ÉL está nosotros también estemos, esto es más que suficiente para que nos mantengamos ocupados creciendo de una manera apasionada en esta Salvación tan grande, creciendo en gracia, santidad, sabiduría y en todo lo que concierne nuestra nueva vida en Cristo. Porque aún no sé ha manifestado lo que hemos de ser.

 

Dios les bendiga, que la pasión por ser como ÉL es, nos lleve a vivir una vida de poder en poder.

 

Pastor Néstor Suárez

IPUE – Zaragoza


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